A PESAR DE LAS ALTAS TEMPERATURAS, CIENTOS DE FIELES SE HICIERON PRESENTES EN LA PROCESION DE SAN SALVADOR

Fue encabezada por Monseñor Antonio Marino, quien manifestó que si bien no puede brindar soluciones técnicas a la crisis que viven las lanchitas amarilla, “acompaña desde el afecto” y “exhorta al diálogo con las autoridades”; la ceremonia religiosa, que coronó el cierre de la XXXV Fiesta Nacional de los Pescadores, tuvo un emotivo homenaje a los fallecidos del “San Antonino”.

 

“Como obispo de Mar del Plata no puedo brindarles soluciones técnicas, que exceden mi competencia y capacidad, pero sí puedo acompañarlos con el afecto y por eso estoy aquí. También puedo exhortarlos a seguir buscando soluciones en paciente diálogo con la realidad y con las autoridades”, resaltó en su discurso el Obispo de Mar del Plata, Antonio Marino, en relación a la crisis que desde hace años atraviesan las lanchitas amarillas a causa de diversos factores.

En ese sentido, Monseñor Marino, quien presidió la procesión de San Salvador, patrono de los pescadores, en el cierre de la XXXV Fiesta Nacional de los Pescadores, sostuvo que “el reemplazo de las técnicas artesanales por las nuevas tecnologías, la competencia del barco de mayor envergadura, la depredación de especies,, las exigencias de seguridad y la suba del combustible”,  son algunas de esos factores.

Organizada por la Sociedad de Patrones Pescadores, la Comisión de Fiesta San Salvador, Parroquia Sagrada Familia y San Luis Orione, se realizó este domingo la tradicional procesión de San Salvador, cuyo objetivo fue rogar por aquellos pescadores fallecidos en el mar y por aquellos que salen día a día a trabajar, así como también bendecir los frutos de mar y pedir por el sector portuario.

Desde la Sagrada Familia, autoridades y feligreses partieron con la imagen de San Salvador, escoltada por abanderados y estandartes, por las calles del puerto hacia la banquina de los Pescadores.

La parada obligada y emotiva tuvo lugar en el Monumento del Pescador, donde se descubrió una placa por los náufragos del “San Antonino”. Familiares y amigos de Claudio Zerboni, Alejandro Ricardenez, Carlos Campos, Pablo Pardo, Sergio Juárez y Gonzalo Godoy, la fallecida tripulación del buque que naufragó a más de diez millas náuticas al sudoeste de la costa en septiembre pasado, estuvo presente en este homenaje.

Por la mañana, el padre Miguel Cacciutto, quien ofició la  Solemne Misa Cantada, en la parroquia Sagrada Familia, había dicho: “Ellos viven para siempre y están junto al Señor. Queremos pedir consuelo y fuerza para sus familias.”

El Obispo Antonio Marino por su parte señaló que “en esta actividad supone afrontar riesgos que están a la vista de todos” y agregó que “el mar privilegiado de Mar del Plata, que es rico en recursos, en su variedad de peces, es un mar bendecido por Dios, que atrajo las miradas de muchos inmigrantes, principalmente italianos y también españoles, que descubrieron aquí una oportunidad de trabajo honesto, con el que podían ganar el sustento para sus familias y brindar un servicio a la sociedad”.

“Pero este mar fecundo ha sido y sigue siendo, con frecuencia, escenario de luchas trágicas entre el hombre y la naturaleza, que experimentan sobre todo estas embarcaciones más pequeñas y modestas, que ya son una postal entrañable de este Puerto. Hace unos meses, dirigía yo un mensaje a esta comunidad en la ocasión del hundimiento de una embarcación y la pérdida lamentable de seis vidas. El trabajo trae alegrías y también riesgos, la tarea de los hombres de mar, vital y necesaria para la sociedad es también arriesgada y temible. Hoy sigue causando tristeza y desconsuelo a toda la comunidad portuaria, en particular a familiares y amigos de quienes ayer dejaron sus vidas, tras el hundimiento del buque pesquero “San Antonino”. Pude hacerme presente en el velatorio de tres de ellos para poner un gesto de cercanía y condolencia hacia sus familiares, y  también para rezar por los difuntos”, aseguró Monseñor.

A pesar del agobiante calor, la procesión continuó hacia la banquina donde subieron la imagen de San Salvador en el “Madonna Di Giardini”, embarcación que asistió a la tripulación del San Antonino en la tragedia.  En las aguas de la ciudad,  fueron arrojadas ofrendas florales. De vuelta a la banquina, el Obispo brindó su discurso y bendijo los frutos del mar.

Además  en la Banquina Chica, se rindió homenaje al señor José Ibáñez, uno de los artífices de la semana del pescador y fundador de la Fiesta  Provincial de Mar del Plata.  Su esposa, Aurora Beica, y su hijo, Jorge, fueron los encargados de recibir el reconocimiento. “Agradezco enormemente a la Sociedad de Patrones, en la figura de Luis Ignoto, y a mi amiga Carla Coronel, quien incursionó este año como coreógrafa de la fiesta. Estoy muy emocionado por esta galardón que recibo en nombre de mi padre”, manifestó Jorge Ibáñez.

Finalmente, cerró la festividad la cantante marplatense Graciela Di Palma, quien deleitó a todos con “O sole mio”.